Un aval es una garantía: una persona (avalista) o entidad se compromete a pagar una deuda si el deudor principal no lo hace.
Tipos frecuentes:
- Aval personal: un familiar avala tu préstamo o alquiler con su patrimonio.
- Aval bancario: el banco garantiza un pago (por ejemplo, en un alquiler o contrato con la administración).
- Aval público: como el aval del ICO para hipotecas de jóvenes, que cubre parte del préstamo.
Riesgos de avalar a alguien: si el deudor no paga, el banco puede reclamarte a ti la deuda completa, intereses incluidos, y embargar tus bienes. Además, el aval aparece en tu historial de riesgos (CIRBE) y puede limitar tu capacidad de pedir préstamos.
Avalas el préstamo de un amigo de 10.000 €. Él deja de pagar con 7.000 € pendientes. El banco puede reclamártelos directamente a ti.
Antes de avalar, pregúntate si podrías pagar toda la deuda tú solo.
Más en los riesgos de avalar y avales públicos.