La deflación es una caída generalizada y sostenida de los precios. Es lo contrario de la inflación.
Por qué preocupa a los economistas:
- Si se espera que los precios bajen, consumidores y empresas aplazan compras e inversiones.
- Las empresas venden menos, bajan salarios o despiden.
- Las deudas pesan más, porque su valor no baja mientras los ingresos sí.
Este círculo puede frenar la economía durante años.
No confundir con desinflación: cuando la inflación baja (por ejemplo, del 5 % al 2 %), los precios siguen subiendo, pero más despacio. Eso es desinflación, no deflación.
Si un producto cuesta 100 € y el año siguiente 98 €, hay deflación en ese producto. Si cuesta 103 € y antes la subida era del 6 %, hay desinflación.
Los bancos centrales, como el BCE, suelen fijar objetivos de inflación ligeramente positivos (en torno al 2 %) precisamente para alejarse del riesgo de deflación.
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