La base imponible es la cantidad sobre la que se calcula un impuesto. En el IRPF se obtiene sumando tus rentas del año (salario, alquileres, ganancias…) tras aplicar los gastos deducibles y reducciones propias de cada tipo de renta.
En el IRPF hay dos bases:
- Base imponible general: trabajo, actividades económicas, alquileres, ganancias que no proceden de vender bienes (como premios o ayudas). Tributa con la escala progresiva general.
- Base imponible del ahorro: intereses, dividendos y ganancias por vender inversiones. Tributa del 19 % al 30 %.
Después se aplican reducciones (por ejemplo, aportaciones a planes de pensiones) y se obtiene la base liquidable, sobre la que se aplica la escala.
Salario bruto de 24.000 €, menos cotizaciones a la Seguridad Social y la reducción por rendimientos del trabajo: el rendimiento neto forma tu base general. Los 300 € de intereses de tu cuenta van a la base del ahorro.
Más en tramos del IRPF y base del ahorro.