La volatilidad mide cuánto sube y baja el precio de una inversión en un periodo. Una inversión muy volátil tiene oscilaciones grandes; una poco volátil, oscilaciones pequeñas.
Cómo se mide: normalmente con la desviación típica de las rentabilidades. Cuanto mayor, más volátil.
Ejemplos (de menor a mayor volatilidad, en general):
- Cuentas remuneradas y depósitos.
- Letras y fondos monetarios.
- Bonos.
- Fondos indexados de acciones globales.
- Acciones individuales.
- Criptomonedas.
Un fondo indexado global puede caer un 20 % en unos meses y recuperarse después. Una criptomoneda puede caer un 60 % en el mismo periodo.
Volatilidad no es lo mismo que pérdida permanente: si no vendes en la caída y el activo se recupera, la volatilidad no se traduce en pérdida. El riesgo real aparece cuando necesitas vender en mal momento.
Cómo convivir con ella: horizonte largo, diversificación, fondo de emergencia y un plan escrito.
Más en cómo convivir con las caídas.