- Los productos complejos tienen estructuras difíciles de entender y riesgos que no siempre se ven.
- Ejemplos: CFD, opciones, futuros, productos estructurados, ETF apalancados o inversos, deuda subordinada.
- Para un inversor que empieza, lo sencillo y diversificado suele ser mejor.
Qué es un producto complejo
La normativa europea (MiFID II) distingue entre productos no complejos (acciones cotizadas, fondos UCITS, bonos sencillos) y complejos. Para estos últimos, la entidad debe evaluar si tienes conocimientos y experiencia para entenderlos (test de conveniencia) y, a menudo, advertirte de que no son adecuados para ti.
Ejemplos
| Producto | Por qué es complejo |
|---|---|
| CFD | Apalancamiento: pequeñas variaciones de precio generan grandes ganancias o pérdidas (CFD) |
| Opciones y futuros | Derivados con riesgos no lineales (explicación básica) |
| ETF apalancados o inversos | Diseñados para periodos cortos; a largo plazo su resultado puede diferir mucho de lo esperado |
| Productos estructurados | Rentabilidad condicionada a escenarios; difícil valorar su coste |
| Deuda subordinada, convertibles contingentes | Pueden convertirse en acciones o perder valor en crisis del emisor |
Por qué evitarlos al empezar
- Es difícil entender cuánto puedes perder.
- Sus costes suelen estar ocultos en la estructura.
- Con apalancamiento puedes perder más rápido (y, en algunos productos, más de lo invertido).
- Los reguladores europeos han limitado la comercialización de CFD a minoristas tras constatar que la mayoría de clientes pierde dinero.
Los proveedores de CFD están obligados a mostrar qué porcentaje de cuentas de clientes minoristas pierde dinero. Esa cifra suele ser muy alta. Léela antes de nada.
La regla básica
Si no puedes explicar a un amigo en dos minutos cómo funciona un producto, cómo gana dinero y cuánto podrías perder, no lo compres.
